Los ácidos grasos, además de su conocido valor energético y su función estructural, presentan otro tipo de propiedades beneficiosas. [caption id="attachment_810" align="alignnone" width="586"]Photo Credit: Norkrill via Compfight cc Photo Credit: Norkrill via Compfight cc[/caption]
Hasta hoy se han publicado numerosos estudios que han evaluado estos beneficios y virtudes que se les atribuye. Lo interesante es que existe cierta controversia entre los distintos resultados de los análisis y metanaálisis realizados, y no queda del todo claro si realmente se han demostrado clínicamente ciertos beneficios que generan este grupo de sustancias.
Este es el primero de una serie de posts enfocados a conocer un poquito más sobre los ácidos grasos, saber a qué nos referimos cuando los llamamos “esenciales”, conocer las fuentes dietéticas y las recomendaciones y finalmente analizar los estudios realizados hasta ahora.

[caption id="attachment_806" align="alignnone" width="500"]Photo Credit: bies via Compfight cc Photo Credit: bies via Compfight cc[/caption] El embarazo conlleva una serie de modificaciones metabólicas importantes en la mujer, que no solo van a determinar los requerimientos nutricionales durante este periodo sino que también van a producir unos cambios fisiológicos y metabólicos que pueden desencadenar algunas alteraciones transitorias.
Una de estas alteraciones y muy común, es la aparición de acidez (pirosis) conocía como esofagitis por reflujo gastroesofágico con relativa facilidad.
En este post, hablaré sobre las causas que generan este tipo de alteración durante la gestación y os recomendaré algunas medidas higiénico-dietéticas para poder mejorar su sintomatología.

[caption id="attachment_244" align="alignleft" width="500"]Photo Credit: SiamEye via Compfight Photo Credit: SiamEye via Compfight[/caption] Son muchos los estudios que se han realizado sobre las ventajas de la lactancia materna para el bebé y para la madre.
En este post, comentaremos los beneficios de la lactancia materna frente a la alimentación mediante fórmulas artificiales.
Un poquito de historia...
Antiguamente se alimentaba a todos los recién nacidos con leche materna (de la madre o de amas de cría) y la edad de destete eran bastante tardía (2-3 años). Más adelante, hacia mediados del siglo XVIII los expertos de la época recomendaban cesar el amamantamiento entre los 8 y 12 meses.
Uno de los falsos mitos y bastante antiguo, es el que aconseja que la madre lactante debe ingerir grandes cantidades de leche para poder producirla, cosa que no se ajusta a la realidad ya que el cuerpo humano es capaz de producir leche de forma independiente. A pesar de ello, sí se aconseja tomar lácteos por su elevado aporte de calcio y proteínas de alto valor biológico.
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