En el anterior post hice una introducción sobre la localización del magnesio en nuestro organismo, los requerimientos diarios de este mineral y los grupos de riesgo. Analicé también si cabe o no la posibilidad de padecer una carencia de magnesio y en qué casos debemos tener presente que puede existir cierto riesgo.En este segundo post, voy a centrarme en las funciones y cualidades que se le atribuyen a este mineral (que no son pocas) y veremos cuáles son las que realmente demostradas a través de estudios científicos o bien son apoyadas por la EFSA.Magnesio_sonianutricion
Entrando en el tema recuerdo aquello de “¡Y como verán ustedes, les voy a relatar, las múltiples cualidades de este producto sin par!”. ¡Buscad...! Podréis ver las maravillas que nos venden en no pocas páginas webs/blogs en las que frecuentemente se acompaña el consejo con la venta de producto.

Mg_soniagonzalez
Empezando por este primero, voy a escribir una serie de posts con la intención de desmitificar la creciente necesidad de suplementar a todo el mundo con magnesio.
Se forma en mi cabeza la escena de un comerciante de milagros (llámese industria farmacéutica por ejemplo…) que tras una cantinela propia de circo grita a viva voz: ¡El magnesio: nuevo milagro curalotodo, imprescindible suplementación! ¡Vengan y compren!
Bromas aparte, ya no estamos en el siglo XVI en el que la venta de panacea universal era medio de vida de muchos curanderos.
Lamentablemente, lo oigo en farmacias, herbolarios y tiendas de productos ecológicos, en conversaciones entre vecinos e incluso aconsejado por algunos profesionales de la salud.
Lo preocupante es que no solo se le atribuyen funciones beneficiosas más allá de la realidad, sino que se ha ido convirtiendo en una moda contra cualquier dolencia.

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El tzatziki es una salsa característica de las cocinas griega y turca, muy empleada en su gastronomía como salsa para comer mojando con pan o bien para acompañar ensaladas o entrantes fríos.

Ingredientes (para 7 personas)

500 ml de yogur tipo griego (no azucarado)
2 pepinos medianos
3 dientes de ajo
1 o 2 hojas de menta fresca
Sal y pimienta negra
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