La pirámide alimentaria a mi manera

¡Buenos días! ¿Qué tal van esos propósitos para el 2017? Espero que sean poquitos los que se queden en el olvido…

Hoy me gustaría presentaros mi propuesta de pirámide alimentaria. Es cierto que ya disponemos de modelos de pirámide alimentarias “oficiales” como la que propone la Estrategia NAOS (Ministerio), la SENC o la de la Generalitat de Catalunya. Pero, francamente, no acaba de gustarme su enfoque y por ello no las uso como herramienta en consulta.

Así que, tras reflexionar detenidamente respecto cómo debería ser una pirámide alimentaria perfecta, decidí crear mi propia propuesta. Insisto en que es una propuesta propia, derivada de la experiencia y del criterio acumulado tras estos años de consulta.

¿Sirve para todos y para todos los tipos de alimentación?

Pues no. La verdad es que podríamos crear una pirámide perfecta que reflejara la alimentación equilibrada en todas sus versiones. Si no comes alimentos de origen animal, es lógico que tu pirámide refleje una distribución que permita obtener todos los nutrientes de igual forma, así que por ello debe ser distinta a la pirámide omnívora.

Así pues, podríamos diseñar una específica para grupos con necesidades concretas (embarazo, vejez, infantil), para el vegetarianismo/veganismo, para la paleodieta, para los que siguen una alimentación crudivegetariana e incluso para personas con grandes limitaciones alimentarias como los que padecen intolerancias o alergias severas.

¿Para qué sirve una pirámide? En mi opinión, una pirámide debe reflejar la distribución normal de una alimentación equilibrada que permita llevar una alimentación saludable evitando cualquier déficit. Debe orientar al consumidor sobre qué comer y en qué frecuencia. Debe ofrecer una idea sencilla y visual de la distribución, prioridad y calidad de los alimentos a incluir en el día a día.

¿Por qué he decidido montarla así?

Ahí van las razones que justifican este diseño, distribución y alimentos.

  1. La base de la alimentación deben ser las verduras, hortalizas y frutas. SIEMPRE. No estoy de acuerdo en que la base de la alimentación deban ser los farináceos (pan, pasta, patata, arroz, cereales…). Y si esa base de verduras, frutas y hortalizas es DE TEMPORADA y combina más de 2 COLORES en tu plato, te llevas un sobresaliente!
  2. No estoy de acuerdo en incluir alimentos no saludables o comida basura. Porque insisto, si debe reflejar la distribución normal en una alimentación saludable, esos alimentos no deben formar parte de esa base saludable.
  3. He incluido todas las fuentes de farináceos en su versión integral y sin procesar. Así que fuera el pan blanco, el pan de molde (por supuesto), la pasta blanca y los cereales en cajita (chute azucarado).
  4. Soy de las que piensan que SÍ hay que comer grasas en la dieta. Aún si hay que bajar peso, bien racionada resulta beneficiosa y saciante. Así que aceite de oliva virgen extra, frutos secos o aguacate, deben formar parte de tu día a día.
  5. ¡No excluyamos las legumbres! Deben estar al mismo nivel que las carnes blancas, el pescado y los huevos. Fuera las carnes procesadas (a no ser que sean elaborados de confianza y de calidad). ¡Menos carne roja y más lentejas! ¿Cáncer? ⇒ El Dietista-Nutricionista Julio Basulto aclara dudas aquí y aquí.
  6. ¿Una copita de vino al día? Rotundamente no, nada de alcohol. Y quien crea que hay que beber vino para obtener un beneficio para la salud, quizá debería pensar en calzarse unas buenas zapatillas deportivas y probar un poco por ese otro lado… Pásate por aquí y entérate: Mi dieta cojea.

¿Y tú? ¿Añadirías o eliminarías algo?

Es cierto que hay otros métodos con los que plasmar cuál es la frecuencia ideal de consumo de alimentos. Puedes usar un plato saludable, una rueda alimentaria o lo que más prefieras, pero en cualquier caso que esté acorde a tu perspectiva y no influenciada por intereses de la industria.

De nuevo insisto en que esta pirámide está elaborada desde mi propia perspectiva profesional y no es la pirámide universal para todo y para todos.

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