Motivación: clave para seguir una dieta e implantar el ejercicio físico

¿Cuántas veces te has marcado el objetivo de empezar una dieta o empezar a hacer deporte y has fracasado en el intento?

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De forma frecuente el camino hacia la meta puede resultar en una curva decreciente de motivación, en la que al final nuestra ilusión se convierte en desolación. Si esto sucede puede ser debido a varios factores aunque creo que la motivación (no solo comenzar motivado sino saber mantener el mismo nivel de motivación hasta el final) tiene mucho que ver en el proceso.

¿Cuántos nos hemos comprado una bicicleta elíptica maravillosa con el arduo deseo de utilizarla todos los días y que finalmente se queda en una habitación acumulando polvo y tristeza? Con las ganas e ilusión que teníamos cuando la compramos…

Y es que no basta con dar un primer paso, si no se tienen claros cuáles van a ser los siguientes y hacia dónde queremos ir. Hay que establecer una meta, pero no una meta borrosa o dudosa, sino un objetivo claro y concreto.

Al igual que muchos dietistas-nutricionistas, no concibo la pérdida de peso sin ejercicio físico (ver este fantástico post de Pablo Zumaquero) y de forma muy frecuente es lo que más cuesta implantar. ¿No nos motivamos suficiente? Desde luego no basta con la ilusión de comprarse unas zapatillas nuevas. ¡Hay que establecer objetivos!.

Este post trata sobre cómo podemos marcarnos unos objetivos eficaces y de qué manera podemos hacerlo para éstos se cumplan. Se trata de algunos sencillos consejos que, desde experiencia propia, creo que son muy favorables para ayudar a mantener la motivación que muchas personas pierden durante el camino.

Empezamos: Marcar los objetivos.

¿Cómo deben ser?

  • Específicos, concretos y en positivo. Las frases como “Algún día me gustaría…”, “Quizá cuando pueda…”, “Quisiera que…”, resultan alentadoras pero a menudo fracasan por carecer de firmeza y seguridad.

Es importante que el objetivo marcado empiece por un “Yo quiero…” firme, concreto y seguro.

  • Autónomos: que dependan de mí. El objetivo deberá ser realista y que dependa de mis posibilidades. De lo contrario, el alcance de nuestra meta dejará de estar en nuestras manos y nuestra frustración también.

Del mismo modo el objetivo deberá ser alcanzable, sencillo y progresivo. No aconsejaría marcarse una gran meta si ni siquiera sabemos  pisar el primer peldaño.

  • ¿Qué mejora este objetivo?, ¿Qué gano?, ¿Qué pierdo o qué voy a tener que dejar de hacer/tener para conseguirlo?

Si tengo claro que no va a mejorar nada o bien que no estoy dispuesto a prescindir de ciertas cosas que van a impedir llegar a mi meta, el intento fracasará. Plantéate estas preguntas y evalúa si tú misma tienes claro el “para qué” y el “cuál es el coste por tener que dejar de lado…”.

  • ¿Cómo me ayuda a ser quién quiero ser?

Todos tenemos nuestra idealización de nuestro “yo ideal” o bien queremos parecernos a un patrón de referencia que nos llame la atención. Tanto física como mentalmente, pregúntate cómo te ayudará a ser quien quieres ser (si mi meta es la de ser una persona con éxito en el deporte, ¿me ayudará esa meta a ir hacia ese destino o me alejará?).

  • Sé ecológico contigo mismo:

¿Hay conflicto entre mi identidad (quien soy) y entre mi objetivo? ¿Soy coherente conmigo mismo? En ocasiones nos ponemos metas que son contradictorias a ciertos caracteres de nuestra forma de ser o de nuestra personalidad o de nuestra forma de vida. Debemos ser conscientes de nuestras limitaciones y de nuestra forma de vida y evaluar si son demasiado contrarias a la meta establecida. Por ejemplo, no podremos marcarnos reducir 7 kg de peso en 2 meses si tenemos claro que las posibilidades/voluntad de hacer ejercicio son nulas o bien si no estamos dispuestos a dejar de lado una vida social con frecuentes reuniones en restaurantes y locales de copas.

¿Cómo debo ejecutarlos?

  • Pon fecha concreta al objetivo:

Marca una fecha en tu calendario, pero que sea concreta (día, mes y año). De esa forma temporalizamos nuestras metas y tenemos claro dónde y cuándo queremos llegar.

  • Fragmenta tu camino:

En lugar de intentar alcanzar una gran meta, fragméntala en pequeñas metas de fácil acceso y ve avanzando de forma progresiva. Perder 10 kg en 5 meses puede sonar mucho más atractivo si la meta se convierte en perder 0,5 kg por semana (que al fin y al cabo se traduce en 10 kg en 5 meses).

  • Indicadores:

Existen muchos indicadores que nos van a permitir saber si estamos yendo por el buen camino. En el caso de las dietas para perder peso, pueden ser la báscula, el nivel de grasa corporal, la talla de pantalón, los hábitos adquiridos y los cambios que se han implantado, etc.

Es muy importante que midamos nuestra evolución con más de un indicador y que no nos centremos única y exclusivamente en lo que marca la báscula. La adquisición de nuevos hábitos saludables requiere esfuerzo y tiempo, pero es verdaderamente “el santo grial” para poder mantener el peso adecuado. Así pues, evalúa también la incorporación de estos cambios y prémiate por conseguir que se conviertan en tu modo de vida, a pesar de que la báscula no marque grandes diferencias.

  • Recursos:

Evalúa los recursos que necesitas y los que actualmente posees. Es posible que necesites ayuda externa para orientarte, en ese caso acude siempre a un profesional cualificado en función de cuál sea tu meta.

En caso de querer hacer una dieta, hay muchos profesionales sanitarios que podrán orientarte, pero solo el dietista-nutricionista es el que tiene competencias y formación para realizarte un tratamiento dietético-nutricional a medida.

Sucede lo mismo en cuanto a la actividad física. Los profesionales sanitarios podemos y debemos aconsejar y orientar, pero deberá ser un preparador físico formado quien especifique el plan de ejercicios concretos a seguir.

  • Visualiza tu objetivo:

Es importante que te visualices en tu meta. Que te imagines con el objetivo cumplido y que evalúes qué y cómo te sientes. Construye y reconstruye tu objetivo de forma visual, auditiva o cinestésica (según tu forma de ser). Ciertas personas más visuales se imaginan enfocando su atención a su aspecto o apariencia, otras más auditivas se imaginan escuchando a los demás felicitándolas por su nuevo aspecto y en cambio otras más cinestésicas se visualizarán con más posibilidades de moverse, con mayor agilidad y capacidad física.

Seas como seas, visualízate en tu meta. Revive las sensaciones y emociones y analiza qué y cómo te sientes.

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